Humedades por capilaridad en casas antiguas: cómo reconocerlas y cómo se tratan
Cómo reconocer la humedad que sube del terreno en una casa antigua y distinguirla de la condensación y las filtraciones, por qué el cemento y la pintura plástica la empeoran y qué se puede esperar de la barrera química, el drenaje, la retirada de sales y los morteros de cal.
La humedad por capilaridad es agua del terreno que sube por los poros del muro. Se reconoce por una franja húmeda en la base de los muros de planta baja, con el borde a una altura parecida, salitre y pintura ampollada; no va y viene con la lluvia y aparece también en muros interiores que apoyan en el terreno. Es el problema típico de las casas antiguas de piedra, ladrillo o tapia, construidas sin barrera en la base. Se trata por este orden: confirmar el diagnóstico, alejar el agua del pie del muro y, si no basta, cortar el ascenso a la vez que se retiran las sales; al final, revestimientos de cal. Taparla con cemento o pintura plástica no la cura: la empuja más arriba.
¿Qué es la humedad por capilaridad?
El Código Técnico de la Edificación llama capilaridad al fenómeno por el que un líquido en contacto con un sólido sube o baja por la suma de dos atracciones: la de sus moléculas entre sí y la de estas con las del sólido. En un muro poroso, el agua sube hasta que lo que asciende se equilibra con lo que se evapora por sus caras; en muros de ladrillo y piedra, la franja no suele pasar de uno o dos metros, según el proyecto europeo EMERISDA.
El agua arrastra sales disueltas. Al evaporarse, las sales se quedan: cristalizan en la superficie como salitre o dentro de los poros, donde rompen enlucido, pintura y, con los años, la piedra. Muchas absorben además la humedad del aire, así que un muro salado puede verse mojado aunque ya no le llegue agua.
¿Por qué la sufren tanto las casas antiguas?
Porque nada corta el paso del agua: cimientos de mampostería y ninguna barrera en la base de los muros. Hoy el Código Técnico pide en fachadas nuevas una barrera impermeable en todo el espesor del muro a más de 15 cm sobre el suelo exterior, u otra solución equivalente, y para las soleras prevé encachados de grava que frenan el ascenso del agua. Una casa de pueblo no tiene ni lo uno ni lo otro, y a menudo su planta baja apoya directamente en el terreno. Por eso las humedades son de lo primero que revisamos en una reforma de casa de pueblo o casa antigua. Lo agravan la calle o el patio recrecidos por encima del suelo interior, las bajantes que vierten al pie de la fachada, el riego contra el muro y un saneamiento enterrado que pierde agua.
Capilaridad, condensación o filtración: cómo distinguirlas
Capilaridad
- Franja continua en la base, por dentro y por fuera, con el borde a una altura parecida.
- Salitre, enlucido que se cae en polvo y, por fuera, juntas y piedra que se desmoronan.
- También en muros interiores de carga, donde no llega la lluvia.
- Cambia poco de un día a otro, aunque sube y baja con las estaciones.
Condensación
- Sale en las superficies más frías, los puentes térmicos que señala el Código Técnico: esquinas, contornos de ventanas, cajas de persiana; a cualquier altura, también en el techo.
- Da moho negro más que salitre.
- Empeora en invierno y donde se produce vapor (baño, cocina, dormitorios) si se renueva poco el aire.
Filtración o fuga
- Mancha localizada cerca de la entrada del agua: cubierta, canalón, alféizar, una tubería o la ducha, que suele notarse en la habitación contigua al baño.
- Crece después de llover o al usar un grifo.
En un mismo muro pueden coincidir varias.
Cómo se confirma
El medidor de humedad eléctrico de mano sirve para dibujar la extensión de la mancha, no para diagnosticar: las sales alteran sus lecturas y un muro seco pero salado marca como si estuviera mojado. La medida fiable es la gravimétrica: se extrae polvo con taladro a varias alturas y profundidades, se pesa antes y después de secarlo, y una segunda medida en ambiente húmedo separa el efecto de las sales. La capilaridad da humedad alta que baja con la altura y sube hacia el interior del muro. Pide que el diagnóstico incluya mediciones, sobre todo si quien lo hace vende el tratamiento, algo frecuente según EMERISDA.
¿Por qué el cemento y la pintura plástica la empeoran?
Un zócalo de cemento o una pintura plástica frenan la evaporación en la base: el agua sigue subiendo por detrás y sale por encima o por la otra cara del muro, y las sales cristalizan bajo el revestimiento, que se ampolla y se despega. Rejuntar con cemento traslada el daño a las piezas: si la junta ya no deja evaporar, el agua sale por la piedra y es ella la que se deshace. El yeso tampoco va en un muro húmedo: es una sal algo soluble y se degrada.
La cal funciona al revés. Un revoco o un enlucido de cal deja secar el muro, y un mortero de cal pobre hace de capa de sacrificio: las sales cristalizan en él y no en la piedra. Se desgasta y hay que repararlo. Como acabado, la lechada de cal es la que mejor transpira; ojo con las «pinturas de cal» con resinas acrílicas, que pueden transpirar tan poco como una plástica.
¿Cómo se trata?
1. Alejar el agua del pie del muro
Canalones limpios, bajantes que viertan lejos de la fachada, terreno con pendiente hacia fuera y el saneamiento enterrado revisado (fontanería y saneamiento). El Código Técnico describe además una acera o zanja drenante perimetral. A veces con esto la franja baja.
2. Drenaje y cámaras de aireación
Para muros contra el terreno, el Código Técnico recoge capas drenante y filtrante entre muro y tierra y un tubo drenante en el arranque. En edificios antiguos se usa también la cámara de aireación o de ventilación: un espacio adosado por fuera al cimiento que deja su cara exterior al descubierto para que se seque. Según un estudio de 120 de estas cámaras en edificios históricos, publicado en la revista del CSIC Informes de la Construcción, solo tiene sentido en terreno no saturado de agua, no se puede hacer junto a un cimiento somero o de material suelto porque descalzaría el edificio, y pide amplitud, aberturas generosas, registros para limpiarla y mantenimiento.
3. Barrera química por inyección
Se taladra una línea de agujeros en la base del muro y se introduce un producto hidrófugo, líquido o en crema, que impregna los poros y forma una franja que el agua no cruza por capilaridad. Sus límites:
- Tiene que ser continua en todo el espesor: en muros gruesos de mampostería irregular, con piedra dura y huecos en el relleno, es difícil.
- No sirve en fábrica que se desmorona, y en muros muy mojados el producto se difunde peor.
- Corta la capilaridad, no el agua a presión de un sótano bajo el terreno.
- No elimina las sales que ya hay por encima y puede empujar agua salada hacia arriba: va siempre con la retirada de sales.
Serrar el muro para meter una lámina corta el agua con más seguridad, pero es invasivo, irreversible y puede afectar a la estabilidad; además, la mampostería irregular, sin hiladas, no se puede serrar. Necesita estudio técnico.
4. Quitar las sales y rehacer los revestimientos
Se pica el enlucido hasta al menos 30 cm por encima de la franja con sales, se aspiran en seco las sales de la superficie y, si hay muchas, se aplican apósitos de arcilla absorbente con pasta de papel que las extraen al secarse. Después, revoco y enlucido de cal. Un muro grueso tarda meses en secar, y si se pinta antes, casi siempre salen ampollas.
5. Ventilar
La ventilación baja la franja húmeda en los muros interiores y es el remedio de la condensación. Más en ventilación y extracción.
Métodos de eficacia discutida
- Electroósmosis y aparatos «inalámbricos». En las mediciones in situ del Instituto Belga de Investigación de la Construcción y la Universidad Técnica de Delft, ni un sistema de electroósmosis activa (seis meses en una casa) ni un aparato de ondas electromagnéticas (año y medio en una iglesia) redujeron la humedad del muro de forma significativa ni constante. Con la electroósmosis, la humedad bajó algo arriba y subió en la base, y los autores piden otra medición porque las dos primeras se hicieron en verano y en invierno. La electroósmosis pasiva, que solo conecta el muro a tierra, no tiene base científica según la guía técnica de los organismos de patrimonio australianos. No los recomendamos.
- Sifones atmosféricos, tubos cerámicos empotrados en el muro: según esa guía, no secan más que un agujero vacío.
- Revocos hidrófugos y pinturas «antihumedad»: esconden la mancha hasta que el agua sale por encima.
En la encuesta a usuarios de EMERISDA, además, los problemas reaparecían a menudo a los pocos años del tratamiento, aunque la satisfacción declarada fuera alta. Para saber si uno ha funcionado se repiten las mediciones uno o dos años después, en la misma época del año.
Qué hacemos nosotros
En la primera visita buscamos el origen de cada mancha y, cuando hace falta, coordinamos el diagnóstico y el proyecto de arquitecto. El presupuesto, sin compromiso y detallado por partidas, separa drenaje, barrera, retirada de sales y revocos de cal. Tienes un solo responsable, informes periódicos con fotos y vídeos, y nos ocupamos de los permisos. Llevamos más de veinte años en reformas, en Barcelona y en un radio de 150 km. El orden de toda la obra, en reformar una casa antigua por dentro; el servicio, en reforma de casa de pueblo y casa antigua. Pide la visita desde contacto.

